Viticultura

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La viña

La viña es nuestro idioma más antiguo. La caminamos poco a poco, la miramos de cerca, la escuchamos como quien escucha a alguien querido. En el Montsant, nada es fácil ni rápido: el paisaje tiene carácter y la tierra cambia a cada paso. Hay sauló que ilumina, arcilla que guarda humedad, caliza que tensa, granito que perfuma y pizarra que profundiza. Cada parcela tiene su memoria y su manera de respirar.

Parcelas con memoria en el Montsant
La tierra y el ritmo de la viña
Viticultura pausada en Venus La Universal
Paisaje, suelo y viña en el Montsant

Nuestra mirada

En Venus La Universal nuestro trabajo parte de esta escucha. No entendemos la viña como un simple cultivo, sino como un ecosistema vivo donde suelo, plantas, clima y personas forman parte de un mismo equilibrio. Nosotros no venimos a imponer, venimos a conversar: con el clima, con la planta, con las manos que la cuidan y con las familias que, vendimia tras vendimia, sostienen este lugar.

Hace ya unos años decidimos recorrer este camino intentando dejar una huella emocional, no material. Esto nos llevó a replantearnos muchas cosas: qué era realmente necesario utilizar, qué era prescindible y qué impacto tenía cada decisión sobre el paisaje. Desde entonces intentamos analizar cada entrada y cada salida de nuestro sistema agrario. Cuando logramos reciclar nuestras propias salidas y convertirlas de nuevo en entradas, cerramos el ciclo y reducimos nuestra huella.

El trabajo en la viña

El trabajo en la viña

Trabajamos nuestras viñas en ecológico, eliminando herbicidas, fertilizantes químicos y productos de síntesis. La materia orgánica que utilizamos para alimentar el suelo proviene en gran parte de nuestro propio trabajo: compostamos estiércol de vaca y caballo junto con los sarmientos de poda y los restos de la vendimia, el orujo y el raspón de la uva. De esta manera devolvemos a la tierra aquello que ella misma nos ha dado.

En las viñas dejamos crecer la cubierta vegetal. Las plantas espontáneas protegen el suelo de la erosión, ayudan a mantener la humedad, aportan materia orgánica y favorecen la biodiversidad. Para nosotros la viña no es solo la cepa, sino todo el paisaje que la envuelve y la sostiene.

A lo largo de los años también hemos ido incorporando algunas prácticas biodinámicas que nos ayudan a observar la viña con más atención y a reforzar la vitalidad del suelo. Entre ellas está la aplicación del preparado 501, la sílice, que favorece la relación de la planta con la luz y ayuda a equilibrar la maduración de la uva.

En la protección de la viña buscamos siempre soluciones tan naturales como sea posible. Utilizamos extractos de plantas y reutilizamos subproductos como el suero de leche de cabra, transformando un residuo en una herramienta útil en el campo.

La poda es otro de los momentos clave del año. Practicamos una poda respetuosa, buscando mantener el flujo natural de savia de la planta y alargar la vida de las cepas.

Cultivo de la viña en el Montsant
El nuestro objetivo no es producir más, sino acompañar la viña porque pueda vivir muchos años en equilibrio.

Las manos que cuidan la viña

Nada de esto sería posible sin las personas que trabajan las viñas con nosotros. Roger, Marc, Pedro y Milo son quienes coordinan y cuidan el trabajo en el campo, junto con los viticultores que cultivan muchas de las parcelas con las que trabajamos desde hace años. Ellos conocen cada rincón del paisaje, cada cambio de la tierra y cada cepa.

El vino empieza aquí

La viticultura en Venus es, sobre todo, atención y respeto. Un gesto paciente, repetido año tras año, que con el tiempo acaba transformándose en vino.